
Los momentos indescriptibles de mi vida siendo reflejados a través de tus ojitos de pura luz cristalina, como una ventana que me dejase mirar a los hermosos paisajes y atardeceres que sólo la naturaleza sabe pintar mientras estoy dentro de mi casa tan poco hogar, observando, ensimismado, el lugar en que sé que mi alma es libre, el lugar en el que soy, el lugar que me purifica tanto como el agua a los pensamientos;
sabiendo que ése lugar es mi lugar -y hogar-, allí, fuera de mí, tan dentro de ti, y más aún, porque es dónde por fin me separo de lo que no soy, y somos nosotros, y nuestras almas se fraguan en un blanco destello incandescente, quemándose toda aquella oscuridad que podría hacernos titubear y convirtiéndose luego en tierra fértil para el cultivo de la vida. Sí mi vida, esa vida que se genera cuando se unen materia con amor, esa vida que inunda cada rincón de mi ser cuando yo me uno a ti amor, a ti, a la belleza encarnada en delicadeza de mujer.
Por más que busque en el diccionario no encontraré palabra precisa que describa lo que veo cuando miro a través de tus ojitos, por más que intente retratarlo en pinturas líricas habrá un detalle que se me escapará, porque eres más que palabras, más que obras de arte, más que melodías sublimes; eres tú, la persona que amo, la persona que tiene la capacidad de matarme en las formas más sutiles para luego hacerme revivir de la manera más hermosa en la suavidad de sus brazos, de su pecho y de su alma. En ti reside todo lo que yo más he querido y aún más que eso; pues eres mi esperanza, mi felicidad, mi ánima, mi belleza, mi flor en el camino, mi ternura, mi vida llena de vida y mi eterna libertad, pero por sobre todo, eres mi compañera incondicional, eres mi Fran.
- Te Amo-

