Me siento mal,
me siento terriblemente mal.
Porque las palabras que escribo para hacerme sentir mal
no me hacen llegar a un punto de intolerancia como para cambiar,
sino que estoy en el limbo,
en donde no estamos ni vivos ni muertos,
y sufrimos por no sufrir tanto como para depurar toda la mierda que cagamos,
porque nos da paja leer,
nos da paja ayudar,
nos da paja tomar la iniciativa,
nos da paja perder,
nos da paja arriesgarnos,
nos da paja entender el poema,
nos da paja poner atención a las clases,
nos da paja hablar,
nos da paja pensar,
nos da paja ser
consecuentes.
Entonces la profe rosita y luchito y mis compañeros
hablan unas cuantas verdades en clases
y yo,
sentado en mi banco;
aprieto el puño,
me hago daño contra los tornillos de debajo de la mesa
y aprieto los dientes.
"no entiendo"
¿no entiendo?
Jajá...
entiendes muy bien
es por eso que sientes eso en el estómago:
la rabia
la mierda
el desprecio
el asco a los sentimientos
las ganas de salir corriendo
la impotencia de saber que eso no te llevaría
a un lugar diferente de tu cuerpo
de ti
y que no es la sala la que huele a mierda,
sino tú
tú
tú
tú
tú eres el que no ha cambiado
tú eres el que no quiere vivir
a ti es a quien llama la muerte
por eso has oído tanto esa palabra en tu mente
y la aceptas indiferente
que es peor
Soy duro
frío
severo
para juzgar y criticar
"eres cobarde"
"resignada"
"deplorable"
"débil"
porque es esa quizás
la única forma de hacerme sentir mal
y tan mal
como para cambiar
pero cuando me siento realmente mal
es cuando ya no sirve vencer el miedo de hablar en clases
porque conozco la inutilidad de repetir lo mismo
y me siento estúpido
y contagioso
de tener que toser
y toser
tantas veces
sobre mis compañeros
sin tener más resultado
que la compasión desmerecida
¡Déjenme solo!
¡No quiero su ayuda!
¡Tampoco su compasión!
¡Menos sus halagos
y sus "eres inteligente y capaz"!
¡Porque NO VALE DE NADA
ser inteligente y capaz
SI NO HAGO NADA!
¡Ódienme!
¡Desprécienme!
¡Apúntenme con el dedo!
¡Apuñálenme, asesínenme!
¡Mutílenme!
¡Háganme desaparecer!
No quiero su amor...
quiero un desierto.
quiero caminar
deshidratarme
caer
tragar arena
con la boca seca
y no poder escupirla
ver espejismos inalcanzables
y cómo el calor deforma el horizonte
estar aletargado por el esfuerzo
y esforzarme para no estarlo.
quiero que mi piel se vuelva negra
y mis ojos sean sabios
tanto como para distinguir
que es real y que no
y quizás se me aparezca un diablo
y tenga que negarme a sus comodidades
y probablemente no lo haga
y las acepte sin titubeos
y caiga en la perdición eterna
pero que al menos sea
eterno
contorneado
y definido
no la pieza lánguida
de un rompecabezas sin forma
lo que soy ahora
lo que soy ahora
Yo,
Edgardo Toro,
No soy.
