Una(s) de tantas otras focalizaciones de lo mismo

viernes, 27 de mayo de 2011

Indefinido

Empiezan a surgir en mi mente las palabras con que busco rellenar este espacio en blanco cuando me doy cuenta de que son las mismas de siempre, las mismas críticas, los mismos alegatos y los mismos temas de todas mis escritos anteriores, y es terrible porque caigo en la realidad de que todo sigue igual, de que mi realidad no cambia, se repite; de que soy un mediocre de mierda, que habla de lo mediocre que es para que sea yo quién lo diga, y no otro, porque si lo dice otro es patético, si lo digo yo, soy consciente... pero qué peor conciencia que la que no hace nada. Tener conciencia es una obligación; la obligación de no dejarse llevar por la corriente y nadar, la obligación de demostrarle a quienes dicen que nuestro actuar es producto de estímulos exteriores, que estamos vivos y podemos estimular al exterior para que actúe; pero quién no hace nada, no tiene perdón ni merece respeto, porque él es culpable a voluntad.

Me siento mal,
me siento terriblemente mal.

Porque las palabras que escribo para hacerme sentir mal
no me hacen llegar a un punto de intolerancia como para cambiar,
sino que estoy en el limbo,
en donde no estamos ni vivos ni muertos,
y sufrimos por no sufrir tanto como para depurar toda la mierda que cagamos,
porque nos da paja leer,
nos da paja ayudar,
nos da paja tomar la iniciativa,
nos da paja perder,
nos da paja arriesgarnos,
nos da paja entender el poema,
nos da paja poner atención a las clases,
nos da paja hablar,
nos da paja pensar,
nos da paja ser

consecuentes.

Entonces la profe rosita y luchito y mis compañeros
hablan unas cuantas verdades en clases
y yo,
sentado en mi banco;
aprieto el puño,
me hago daño contra los tornillos de debajo de la mesa
y aprieto los dientes.
"no entiendo"
¿no entiendo?
Jajá...
entiendes muy bien
es por eso que sientes eso en el estómago:

la rabia
la mierda
el desprecio
el asco a los sentimientos
las ganas de salir corriendo
la impotencia de saber que eso no te llevaría
a un lugar diferente de tu cuerpo

de ti
y que no es la sala la que huele a mierda,
sino tú

tú eres el que no ha cambiado
tú eres el que no quiere vivir
a ti es a quien llama la muerte
por eso has oído tanto esa palabra en tu mente
y la aceptas indiferente
que es peor

Soy duro
frío
severo

para juzgar y criticar

"eres cobarde"
"resignada"
"deplorable"
"débil"

porque es esa quizás
la única forma de hacerme sentir mal
y tan mal
como para cambiar

pero cuando me siento realmente mal
es cuando ya no sirve vencer el miedo de hablar en clases
porque conozco la inutilidad de repetir lo mismo
y me siento estúpido
y contagioso
de tener que toser
y toser
tantas veces
sobre mis compañeros
sin tener más resultado
que la compasión desmerecida

¡Déjenme solo!
¡No quiero su ayuda!
¡Tampoco su compasión!
¡Menos sus halagos
y sus "eres inteligente y capaz"!
¡Porque NO VALE DE NADA
ser inteligente y capaz
SI NO HAGO NADA!

¡Ódienme!
¡Desprécienme!
¡Apúntenme con el dedo!
¡Apuñálenme, asesínenme!
¡Mutílenme!
¡Háganme desaparecer!

No quiero su amor...
quiero un desierto.

quiero caminar
deshidratarme
caer
tragar arena
con la boca seca
y no poder escupirla

ver espejismos inalcanzables
y cómo el calor deforma el horizonte

estar aletargado por el esfuerzo
y esforzarme para no estarlo.

quiero que mi piel se vuelva negra
y mis ojos sean sabios

tanto como para distinguir
que es real y que no

y quizás se me aparezca un diablo
y tenga que negarme a sus comodidades

y probablemente no lo haga
y las acepte sin titubeos

y caiga en la perdición eterna
pero que al menos sea

eterno
contorneado
y definido

no la pieza lánguida
de un rompecabezas sin forma

lo que soy ahora
lo que soy ahora

Yo,
Edgardo Toro,

No soy.




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