Llega el alba.
Preciso momento en que una pequeña barata llega a la vida.
Eufórica.
Cielo raso, degradé del maestro de maestros en el arte, suspendiéndose en el firmamento.
Una pequeña barata llega a la vida.
Siente el frío, se mueve eufórica.
Escala por una enredadera de espinas, pero no llega a lo alto.
Aparecen ruidos, autos, un mundo de misterios se revela ante ella.
Ella no lo percibe, sólo escala la enredadera, pero no llega a lo alto.
¿Tú llegas a lo alto? ¿Tú percibes el aire matutino?
Al rededor: ruidos, movimiento fugaz y caótico, colores, hermosos y horribles. Materia, dura, blanda, sutil, tosca, quebrada, lisa.
Abajo: gravedad.
Arriba: la inmensidad.
Aquí: la barata dando vueltas en círculos, eufórica. Ella no ve nada.
¿Tú sí?
La barata hace lo que puede en este mundo
¿y tú, lo haces?
En el ocaso llega la muerte.
Cada minuto
es un paso hacia el ocaso.
¿Hacia dónde avanzas?
¿Hacia el abismo, o hacia la inmensidad?
No sea que mañana despiertes siendo barata,
y pierdas esta oportunidad.
No sea que te arrepientas
cuando sea ya muy tarde.