Qué fácil es ver la copa
y no el vino, ¿verdad?
Hoy me has demostrado
lo indigna que eres de mi amor
De mi amor
inconsciente
obsesivo
y real
Cosas que tú no alcanzas a comprender
pero que igual te llevan
y cortas tus raíces
para crecer en lo virtual
y desconsolado.
Besos anónimos
al son de las borracheras
de cada viernes
y yo aquí,
con todo el calor
que tu hogar podría tener;
víctima de esta chimenea
Cosas que tú no alcanzas a comprender:
estas malezas que crecen
irrevocablemente
en uno
Mas hoy todo se ha incinerado
¿Soy acaso culpable del destello
encendido por el roce de nuestras soledades?
¡Pero lo correcto va primero,
y lo demás es nada!
No me castigues
porque haya agua
en mi río
pues
¿qué es el río sin el agua,
sino un surco estéril?
Lo más profundo de mí
quería conocerte
pero mostraste la hilacha
negaste el latido
y latiste como si no lo hicieras
y encontraste mil y un blasfemas
por cada gota de agua
que llegaba al latido
de tu mar.
Negaste mi agua
y me sentí avergonzado de la vertiente
¡de mi propio hálito!
Perdóname
que una de mis desembocaduras
llegara a ti:
no podría haberlo evitado
Pero hoy
has abierto un abismo
y el río
perdió su agua.
.
Una(s) de tantas otras focalizaciones de lo mismo
domingo, 3 de enero de 2016
A Fuego
Vivir
vivir la vida a fuego
y arrancar la leña de las entrañas,
del pilar que está por caerse
y no quiere intentarlo.
Vivir la vida a fuego
con sus roces, contactos y mordeduras
entregarse a la vorágine de la experiencia
y que sea lo que sea
menos el vacío del congelamiento.
Vivir la vida a fuego
quemarse si es necesario
para no cavilar en el humo
del hecho nunca accionado
Pero no eludir la responsabilidad
ni pretender entregarse a una divinidad salvadora
en forma de botella, libro o cigarrillo;
no andar por puentes engañosos:
el camino lo trazan los latidos
Tú pones la sangre
y a la hoguera
los endurecimientos
de lo inhóspito
Que si es baile o estudio
en la vida los dos son uno,
en la muerte no es ninguno
Por eso,
ocúpate de vivir
vive la vida a fuego.
vivir la vida a fuego
y arrancar la leña de las entrañas,
del pilar que está por caerse
y no quiere intentarlo.
Vivir la vida a fuego
con sus roces, contactos y mordeduras
entregarse a la vorágine de la experiencia
y que sea lo que sea
menos el vacío del congelamiento.
Vivir la vida a fuego
quemarse si es necesario
para no cavilar en el humo
del hecho nunca accionado
Pero no eludir la responsabilidad
ni pretender entregarse a una divinidad salvadora
en forma de botella, libro o cigarrillo;
no andar por puentes engañosos:
el camino lo trazan los latidos
Tú pones la sangre
y a la hoguera
los endurecimientos
de lo inhóspito
Que si es baile o estudio
en la vida los dos son uno,
en la muerte no es ninguno
Por eso,
ocúpate de vivir
vive la vida a fuego.
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