Vivir
vivir la vida a fuego
y arrancar la leña de las entrañas,
del pilar que está por caerse
y no quiere intentarlo.
Vivir la vida a fuego
con sus roces, contactos y mordeduras
entregarse a la vorágine de la experiencia
y que sea lo que sea
menos el vacío del congelamiento.
Vivir la vida a fuego
quemarse si es necesario
para no cavilar en el humo
del hecho nunca accionado
Pero no eludir la responsabilidad
ni pretender entregarse a una divinidad salvadora
en forma de botella, libro o cigarrillo;
no andar por puentes engañosos:
el camino lo trazan los latidos
Tú pones la sangre
y a la hoguera
los endurecimientos
de lo inhóspito
Que si es baile o estudio
en la vida los dos son uno,
en la muerte no es ninguno
Por eso,
ocúpate de vivir
vive la vida a fuego.
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