Como lo haces tú, descolocándome completamente al ponerme en un lugar fuera de lo racional en el que me pierdo y desespero... ¡qué sinsentido tiene mi sentido! .
Una historia, unas pelusas... más bien partículas; que nos lleven a nuestra nostalgia, a aquellos tiempos que ahora miramos con cariño desde éste punto de vista en el que sólo podemos ser testigos de cómo esos niños se forman todo su mundito de diversión y esperanza jugando a la pelota, imaginándose siendo los mejores futbolistas de todo el mundo al meter goles en ese estadio que en realidad es una placita, pero que aún así logra contener los sueños que en el estadio mueren al ahogarse en el dinero y el interés de empresarios inversionistas. ¿ En qué momento dejé la ternura de mi niñez para convertirme en lo que soy ahora?. Nacemos, maduramos y nos pudrimos... yo me siento como en la última.
Historias, historias que sólo podemos vivir con el papel y el lápiz, con la guitarra, con la pelota, con los sueños. Historias fantásticas en las que me interno en tu mirada y así viajo a los momentos más puros de tu infancia. Historias, historias... historias.
Historias que no puedo escribir.
PD: Esta weá primero la escribí en mi cuaderno jajajaja.
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