Una(s) de tantas otras focalizaciones de lo mismo

miércoles, 22 de mayo de 2013

Destilado.-

De entre los hirsutos bosques de maleza y enredadera,
una tímida rosa pugna por brotar.
Ella las palabras ya no las conoce,
y su tallo crece en un errático espiral.
Como un niño sin papá
intentando caminar,
o como alguno de aquellos ilusos
que buscan la piedra filosofal,
ella vaga, sin amor ni lugar.

Y la profundidad es tan amplia y oscura que las palabras son como flores marchitas.
Y la expresión resulta un llanto reprimido y confundido, una cara de rígida estatua.
Un cúmulo de carcajadas y locuras explosivas y encarceladas.
Un cúmulo de libertad amarga.

La lluvia cae y la rigidez se humedece, las bajezas se desempolvan y los ojos se lubrican. A la mañana todo se muestra mas claro. El suelo está lleno de lodo.

El lodo ha caído de nuestros cuerpos.
Nuestros cuerpos quedan desnudos.
¿Habremos de embadurnarlo otra vez?

Entregaré la piel al frío.
Que del rocío matutino brotan las plantas.

La rosa se retuerce
como en espasmos exorcizados.
Se vuelve roja
y amarilla.
Luego empalidece,
y al fin se torna azul.

Bien, al llanto lo he cubierto con pañuelos,
al hambre la he alimentado con aire,
a la imaginación la he nublado en volutas,
y a la acción la he convertido en palabras.

Tal vez, sólo deba dejarme caer,
hasta desenredarme en el suelo
o evaporarme hacia el cielo.

Derramar el líquido
para olerlo
sentirlo
tocarlo

y seguir su efervescente camino,
como el efervescente flamenco.

Gracias :)

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