En principio logré un pensamiento profundo, pero ahora no lo tengo. También estoy más lento, y una sensación rara, tanto en la cabeza como en el corazón - pareciéndose a un cansancio este último- indican una falta de armonía.
Me doy cuenta de esto y logro armonizarlos por un momento.
Lo intentaré de nuevo.
Me saco los zapatos. El Sol me llama. Voy a buscarlo, esconderé mis cosas.
Vigilancia tras la espalda,
Sol en frente
pies descalzos.
Fluir de la conciencia
Le pido al Sol que me armonice. El viento me responde. Gracias.
Intento buscar la conexión con el Todo,
parece que mi fluir de la consciencia y voluntad
va acorde con los elementos
En Flor.
Ni el sonido de los autos,
ni la gente,
me dejan descansar.
Cómo te deseo a ti, Pureza,
Madre Divina,
que todo lo amansas
y todo cobijas
envolviendo a cada uno
de nosotros con tu ternura.
Dándonos vida junto a ti,
padre Sol, que el calor de tu luz
nos ilumina a todos,
excepto a mamá,
que encuentra luz
en su propio fluir.
¡Oh! queridos padre y madre,
yo soy la síntesis de ustedes soy,
yo tengo que alcanzar mi ser,
y moverme al son del ritmo
siempre constante:
el del corazón,
el que late sino hasta que mueres.
Lo más puro y primigenio está
en él.
El frío empieza a llegar,
me tengo que vestir,
y como mis antepasados,
caminar en busca de miel,
hasta llegar al lecho
de la muerte
y la fantasía.
Los sueños peregrinos.
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