Una(s) de tantas otras focalizaciones de lo mismo

viernes, 29 de enero de 2010

En Silencio

El día de hoy preferiré permanecer callado y no manchar a nadie con mis suplicas de ilusión que buscan mantener vivo a un sueño perdido; porque el día de hoy le pondré mantequilla a mi pan, masticaré y tragaré en silencio hasta que deje de sentir el sabor del amargo despertar.

El día de hoy preferiré permanecer callado y no manchar a nadie con mi poesía barata que busca encontrarle alguna forma a mi andar; porque el día de hoy me miraré en el espejo, me lavaré la cara y me volveré a ver para encontrarme con que soy igual de feo... en silencio.

El día de hoy preferiré permanecer callado y no manchar a nadie con mis gritos de odio que buscan minimizar todo ese ruido alli afuera; porque el día de hoy me limitaré, silenciosamente, a taparme los oídos y a ver la ruidosa multitud que está afuera para encontrarme con que no hay más que un gran reflejo.

El día de hoy preferiré permanecer callado y no manchar a nadie con mi monótono actuar que busca no arriesgarse a caer en tierras nuevas; porque el día de hoy caminaré en silencio y sin rumbo alguno hasta darme cuenta de que mi subconciente me mantuvo siempre en el mismo lugar.

El día de hoy preferiré permanecer callado y no manchar a nadie con mi fervor hacia un mesías desconocido con el que busco liberarme de esto; porque el día de hoy, en silencio, probaré de la manzana, me despojaré del libro y asumiré que no hay escusa para mantener la esperanza.

Pero en realidad el día de hoy preferiría vomitar todo lo que he callado y manchar a mi persona ficticia, porque estoy cansado de martirizarme en silencio como si tuviera que pagar por mis pecados en el purgatorio.

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