Ayer volví a sentir el vacío
que provocó el viento del sur
mientras caminaba hacia un norte,
que por cierto, no encontré.
Hoydia vuelvo a quejarme
de las promesas incumplidas
que dejaron un sabor amargo
en la sonrisa nunca hallada.
Cultivé, coseché y fracasé.
Ahora prefiero ahogarme en el humo
de la combustión de estos frutos,
y mientras disfruto mi vana felicidad,
las llamas del fuego me consumen por dentro
y me elevan tan alto,
me llevan tan lejos
que ya no veo el suelo.
Y es cuando digo:
-Ahora estoy
en la otra parte
del espejo-.
Mañana caminé por las nuves,
mientras olía el presente
mirarme sin pasar.
Entonces comprendí
que las cosas no eran así.
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