Una(s) de tantas otras focalizaciones de lo mismo

lunes, 22 de marzo de 2010

Siete Cataclismos para el Fin de la Existencia

Polvillo negro en el aire
mi fuego se está atenuando,
las cenizas con un poco de brazas
son lo único que me va quedando.

El frío y el tormento allí afuera
peligran mi incentivo.
Las ropas que llevo puestas
no sirven ni de abrigo.


Los cambios de presiones
sólo provocan vientos,
éstos se conjugan con mis cenizas,
levantándo el temido polvillo negro.
Ya no puedo arriesgarme a caminar
si no se ni lo que hay mas allá de un metro.

La coraza está corroida,
mientras que mis músculos faciales
de tanto fingir una sonrisa se agotan.
Mi fuego está expuesto...
su posible alimento se perdió en el polvillo negro,
y mi cuerpo es con lo único
que lo mantengo despierto.

Hipotermia.
Mis extremidades las siento
sólo porque sé que las tengo.
Mi congelado cerebro
está perdido en sus pensamientos.
Mi sangre, si esque aún tengo,
se consume en mi estómago;
la chimenea de lo que "siento".

La coraza y la fé
se han roto,
la vista está cegada
y la energía
producida por el fuego que se apagó
ahora está perdida.

Cenizas, polvillo negro
y un cuerpo
que se mueve sólo por inhercia
es lo que queda
después de éste tormento

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