
Curiosamente he llegado cerca del final,
pero bajo mi mismo hoyo de miseria e indulgencia.
Derrotado lo admito, y aun así me acerco.
Quizás encuentre consuelo aquí.
Quizás encuentre paz en el vacío.
Que despreciable...
Me está llamando.
Y en mi momento más oscuro,
en posición fetal y llorando,
la Luna me cuenta un secreto:
mi confianza.
Tan llena y luminosa como yo
... ésta luz no es mía.
Un millón de reflejos de luz
pasan sobre mí,
su fuente es luminosa e interminable.
Ella resucita al desesperanzado,
sin ella somos satélites sin vida
volando a la deriva.
Y mientras asomo mi cabeza,
estoy sin duda alguna;
no quiero estar aquí abajo.
Dopando mi narcisismo
debo crucificar al ego,
antes de que sea demasiado tarde
le ruego a la Luz que me saque.
Antes de que me consuma completamente.
Así es que crucifica al ego
antes de que sea demasiado tarde
para dejar atrás este lugar
tan negativo, ciego y cínico.
Y nos encontraremos
con que todos somos una mente
capaz de todo aquello
que se crea inconcebible.
Sólo deja que la Luz te toque,
y deja que las palabra fluyan.
Sólo deja que fluyan por ti,
sacando a la luz nuestra razón y esperanza.
Antes de que me consuma completamente.
Antes de que te consumas completamente.
Antes de que nos consumamos completamente.
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